martes, septiembre 28, 2010
Hacer sin dejar de ser (solo un ejercício)
Entre la condensación de mi habilidad como fotografo, dos trabajos que me tiene corriendo de un lado para otro, la frenetica y disparatada cascada de sensaciones provocadas por el enorme peso de la responsabilidad y mi total entrega al hedonismo, han transcurrido los días desde que me he bajado del bus grande.
El encuentro con cada dependencia de este enorme edificio gubernamental ha sido demasiado des-organizador, pues en cada espacio que he estado he tenido que asumir una de dos posiciones y en ocasiones las dos, es decir, he creido que la labor que realizo no es una de las prioridades del aparato y por tanto no tiene sentido que me destornille intentando cambiar uno o dos aspectos que se podrian mejorar las instituciones y en otras he reconocido que simplemente no les importa, por tanto las acciones realizadas son mas un movimiento continuo que se ha iniciado en un pasado muy distante y que ahora solo es posible gracias a la inercia que hace que ese trasegar sea constante.
Algunas veces son las dos... En estos casos la mania se apodera de mi, pues reconozco que no puede ser posible bajo ninguna logica que sean las dos situaciones simultaneamente y... y....
Solo es un ejercicio de escritura, sin embargo para terminar quiero agregar lo siguiente: el resultado de estas acciones ha tenido un enorme impacto organizador, ahora mas que ayer puedo definir, priorizar, comprender y lo mejor de todo, puedo ser sin dejar de ser.
lunes, agosto 23, 2010
Organizando
Era el señalador, la pua envenenada, ese que está siempre para mostrar el camino errado, la decisión equivocada; solo era cuestión de tiempo para que ese rol me diera una reconocida y merecida fama y por tanto, no fue demorado el momento en que las miradas que yo miraba y señalaba, se devolvieran entrecruzadas a mis espaldas para murmurar a los inseñalables como era que yo los señalaba.
Fui un toro herido, no obstante obstinado y aferrado a mi espacio, no cedía un centimetro de lo que pensaba me habia ganado.
Señalando y señalando señale al inseñalable. La altura ganada por el aire emanado por lampreas que chupan y soplan hinchan los cuerpos, siendo esta peligrosa situación para ellos, pues cuando se está tan inflado cualquier pua pone en riesgo la humanidad, produciendose ese efecto sonoro que ocurre cuando se deja escapar el aire de un cuerpo vacio hacia el exterior.
Es el costo de la pasión, de la defensa ciega de los argumentos y de las construcciones objetivas hacia el bien común. Cuando mi sentido tecnico y profesional fue callado fui envenenado, solo era cuestión de tiempo para cometer el siguiente error.
jueves, julio 01, 2010
Cuando conoció a Juan Martin
Ese fue todo el contacto que hizo con él durante el día.
no hay nada mas que contar
viernes, junio 25, 2010
Hechizo vudu
viernes, junio 18, 2010
Nijole prefiere que su obra hable por ella

Por Diego Guerrero, redactor de El Tiempo
Nijole Sivickas camina veloz de un lado a otro de su taller de artista. No habla mucho. En realidad, a pesar de que es bastante amable, no le gusta hablar de lo que hace. Es de aquellas personas que creen que los trabajos tienen su propia voz.
Habla tan poco de su arte que hace alrededor de 12 años, en una exposición, desfilaron durante varias horas periodistas que querían entrevistarla a como diera lugar. Ella simplemente no les dijo nada, salvo que no iba a hablar de su obra.
Eduardo Serrano, que curó la exposición Dibujos del horno, que está abierta al público en la Cámara de Comercio de Bogotá, dice que su cerámica "es dura, resistente y pesada, que funciona como un elemento constructivo y que no es ni decorativa ni frágil".
Así parece ser Sivickas: silenciosa, pero es como si por su mente cruzaran muchos pensamientos que se toma su tiempo en expresar, con sus palabras sencillas y su acento lituano.
Y aunque parece frágil, por lo menuda, es fuerte en su temperamento. Se mueve con decisión entre los metales y las cerámicas de su taller.
Allí, saca media botella de Ron Viejo de Caldas y sirve copas hasta el tope y los acompaña con galletas saladas. Con sus ojos verdes, se cerciora de que el invitado tome más que ella. Luego bebe un poquito. Hace años que no expone, ¿por qué decidió hacer esta exposición?
- Hice un compromiso. Hay que hacerla. Me cansa, pero ya me comprometí y tengo que hacerla.
¿Por qué trabaja la cerámica? Trabajo otras cosas también. Venga.
Entonces, va hacia la parte de atrás del taller junto a un horno que construyó con su hijo Antanas (el ex alcalde de Bogotá) y oprime un interruptor. Una gran escultura con piedras, vidrios y metal empieza a moverse y los objetos se chocan unos contra otros. Algo nada convencional. Ella sonríe contenta.
Las 24 esculturas que expone por estos días tampoco son convencionales. Son formas en líneas curvas que producen sombras rectas en la pared, en unos casos, y esculturas que pueden ser cuadros o figuras pesadas, en otros.
Vuelve a llenar las copas, brinda, se ríe. Se asegura de tomar menos que el interrogador. No quiere cuestionamientos sobre su obra, ni que le tomen fotos, pero parece da muestras en charlar. Pregunta sobre la vida del otro y habla como si la cosa no fuera con su obra. De tanto insistir, contesta una:
En tanto tiempo, Nijole, ¿por cuál artista usted metería la mano al fuego?
No hay artistas. La gente cree que hay artistas pero no hay. Uno es como una herramienta. Las herramientas sí son importantes. Ellas saben.
Si es así, como ella dice, habrá que preguntarles a las herramientas de Nijole Sivickas sobre su trabajo si se quiere una opinión.
Tomado del periódico El Tiempo, 30 de noviembre de 2007
miércoles, mayo 12, 2010
Ciudad
miércoles, abril 21, 2010
Rocas

domingo, febrero 21, 2010
Soberbia + arrogancia= desastre
jueves, enero 14, 2010
Es que es con la gente, se llama sostenibilidad social
De los premios, de la gente y el Bus grande.
Dos entradas
Voy entonces con el primero
viernes, noviembre 27, 2009
Firefighter kuwait
miércoles, noviembre 25, 2009
Rompiendo la tirania del aqui y el ahora
jueves, septiembre 10, 2009
Rompiendo paradigmas hacia una nueva cultura de la movilidad
sábado, agosto 29, 2009
Cali en movimiento sin salir del MIO
al final del vídeo aparecen los respectivos meritos
domingo, agosto 16, 2009
Nuestra batalla perdida
Esta frase es de Dinesh Mohan profesor Indio quien dio una conferencia en Cali sobre ciudades seguras.
El MIO tiene la difícil tarea de iniciar el camino de implementar los sistemas de transporte masivo en la ciudad, eso en otro nivel de análisis significa lograr que la población se transforme hacia una nueva manera de moverse, a una nueva cultura de la movilidad.
Por ahora, el MIO ha venido generando alguna educación sobre su uso y para eso se ha montado en una estrategia de medios nada ambiciosa. Esta tarea, si bien es necesaria, debe estar acompañada de un permanente monitoréo de los conocimientos que las personas construyen sobre el Sistema para de esta manera reenfocar las estrategias comunicativas hacia los elementos que aun no se han constituido en representaciones permanentes en la ciudadanía.
La difícil batalla, la batalla perdida van a ser los años venideros, cuando el sistema ya esté constituido como un constructo aprendido y el MIO deba enfocar su estrategía de comunicaciones en una plena y frontal desestimación del uso de los vehículos particulares para invitar al ciudadano a hacer uso de sistemas de transporte masivo.
General Motors durante el año 2007 invirtió en publicidad 10.000 millones de dolares, Sofasa en Colombia dispone de una amplia inversión en marketing para lograr fidelización de los clientes. Estos dos ejemplos y sin mencionar la agresiva campaña para adquirir motocicletas, persuaden y seducen a las personas a acceder a vehiculos privados, apoyándose en la falacia de libertad, comodidad y aventura del final de la carretera como limite y claro está, sin mencionar cual es el verdadero final del camino cuando estemos envueltos en una nube de humo, ocultos bajo la sombra de una autopista de 2 o 3 niveles y viviendo en una ciudad que será propiedad de algún banco internacional debido a la gran deuda en la que incurriremos para hacer mas vías para los autos
Los sistemas de transporte masivo por su parte deben cargar el lastre de múltiples administraciones que han definido sus acciones a muy corto plazo y que además, no se han caracterizado por su eficacia en los manejos presupuestales y menos decir sobre el manejo de los tiempos.
Con tara a cuestas, con un "top of mind" negativo y con una baja, por no decir inexistente inversión presupuestal en terminos publicitarios, para hacer frente a la poderosa y persuasiva publicidad de las grandes empresas productoras de vehículos, la batalla que en unos años deberemos luchar para promover el uso de transporte publico esta perdida.
Ciudad de mexico nos espera.
miércoles, mayo 06, 2009
LA CULTURA MIO, UN NUEVO ACUERDO PARA VIVIR A CALI
El nombre es un elemento muy importante en la vida de los objetos y las personas, pues gracias a esta etiqueta podemos, valga la redundancia, nombrar y acordar entre nosotros eso a lo que nos estamos refiriendo. Generamos así una huella en nuestra memoria, que condensa una imagen, una palabra y el sentimiento generado por la primera aproximación a este objeto.
Si bien el nombre es importante, lo es también su uso, pues es la manera en que usamos al objeto, aquello que nos va permitiendo ir cambiando su significado y va enriqueciendo o empobreciendo ese sentimiento generado en la primera aproximación que tuvimos con este.
El MIO, nombrado en un concurso popular, se ha enraizado en el imaginario caleño y con su desarrollo durante su construcción, generó unos sentimientos en los ciudadanos que han desembocado en las maneras particulares de comportamiento que ahora en la operación han estado haciendo; en algunas ocasiones el sentido común ha conducido a los habitantes de la sultana del Valle a actuar de manera adecuada, y en otros casos la imprudencia cobra total vigor en el diario del ciudadano de Cali, que incluso ha puesto en juego su vida.
Más que un acto de sentido común, los usos convencionales que con los objetos debemos hacer, son acciones a las que los ciudadanos debemos acceder por la vía de la educación. La formación a la que debemos apuntar debe llevar a los caleños a la acción de unos nuevos usos que trasciendan los que hasta ahora hemos realizado en el sistema colectivo urbano, este proceso de educación que hemos llamado cultura MIO, es una apuesta por la construcción y la renovación de unos acuerdos para vivir a Cali en armonía.
Hacer una fila para adquirir una tarjeta, respetar una línea amarilla para abordar un bus, ceder los asientos a las personas que así lo requieren debido a su condición física, o no correr en una estación, no son solo reglas en el aíre y sin sentido. Son usos convencionales, son reglas de convivencia que han sido concertadas entre los ciudadanos para establecer los límites necesarios entre unos y otros, entre los caleños. Ciudadanos que trabajamos, vivimos, respiramos el deseo y el ímpetu constante de soñar la Cali que queremos, la Cali que podemos.
Las normas de la cultura MIO a las que hacemos referencia ahora y discutiremos en el futuro, son los usos que hemos convenido para el MIO, son las acciones que como caleños comprometidos hacemos por nuestra ciudad.
jueves, abril 30, 2009
miércoles, abril 22, 2009
REIR CIUDAD
Algunos de mis amigos y otros caleños que conocen a Cali como a mí me gustaría conocerla, coinciden en hacerme pensar que la ciudad es como asistir a una fiesta de cumpleaños en la casa de un completo desconocido: una fiesta en la que difícilmente puedo volver a hallar a quien me invito, en una casa bulliciosa y llena de extraños adornos y recónditos espacios, dinamizada por la ininterrumpida y masiva entrada de nuevos invitados, que hacen de la situación una actividad social bastante compleja de sortear.
Sentirse incluido en la rutina de la lúdica de la celebración nos obliga a experimentar unas memorables vergüenzas, y podríamos por ensayo y error encontrar la manera de hacer como si no fuéramos ajenos y de pasar desapercibidos, pero infortunadamente esta no es la manera en que aprendemos las normas sociales, pues por el contrario, en nuestro vano intento de ser invisibles hacemos como la mosca que se choca contra la ventana una y otra vez tratando de escapar y cometemos así todas las imprudencias que hubiésemos querido evitar
Las normas sociales, en esta bella, pero compleja fiesta de la vida que es Cali, nos invita a estar en condiciones de saber hacer algo en este escenario, sin embargo es tan complejo saber qué hacer cuando no conocemos el código y más aun, cuando los otros no se prestan para servirnos como interpretes de este, que tenemos que aventurarnos a comportarnos de nuestra manera particular, y esperar a no hacer el ridículo.
Si la suerte nos acompaña, una comedida anfitriona vendrá en nuestra ayuda a apoyarnos en el arduo y desgastante proceso de trascender desde el no saber. Nos llevaría por su hogar y nos mostraría las renovaciones que ha hecho en su mobiliario. Nos mostraría sus extraños artefactos traídos desde lugares lejanos y nos enseñaría a usarlos, nos enseñaría la ruta más corta entre la cocina y la sala. Acompañada de una gran sonrisa, y un bloque de actitud, Interpretaría y mediaría entre los demás invitados llevándonos a apropiarnos del espacio y a sentirnos bien en el momento
Se ha concebido que las normas sociales para vivir en la ciudad, o el asunto de la cultura ciudadana, es una noción que nace desde la acción solitaria de mirar la ciudad. Sin embargo, si vamos por Cali esperando que sus edificios nos cuenten su vida, que el MIO nos diga cómo usarlo y que nosotros acogiéndonos benévolamente a la moral y haciéndola nuestro interlocutor, espontáneamente sepamos cómo comportarnos, estamos torpedeando el proceso de desarrollar acciones eficaces para vivir en la ciudad
La construcción de las competencias de nuestros ciudadanos para vivir de la mejor manera en la ciudad, cursa un camino distinto, nace de los usos que los ciudadanos hacen con la ciudad, con sus viejas y sus nuevas obras, y nace también, de la sonrisa benévola del intérprete que nos muestra la ciudad y nos indica las maneras de vivir en ella, que nos indica con su actitud particular como hacerla nuestra
Educar en los espacios de Cali es la tarea que tenemos, se logra a partir de reír carcajadas de ciudad, haciendo que propios y extraños disfruten de esta agradable fiesta, y así, en esta acción educativa irrumpe esa sensación de apropiación y de placer que da el hecho de participar de esta fiesta que es la Cali que queremos.
martes, febrero 17, 2009
No al pico y placa en el centro
Este video me lo dio mi papá y me pidió que lo subiera a la red, como soy un buen hijo y hago caso a lo que me pide mi señor progenitor ya lo puse en mi facebook, ahora, pensando en otro tipo de publico, lo cuelgo por aca
